A falta de unos días para el cierre del mes, la media del euríbor de agosto de 2026 ronda el 2,93 %, más de ocho décimas por encima de la de agosto del año pasado. Para quien revisa su hipoteca variable con este dato, la cuota sube. Te contamos cuánto, por qué, y qué puede hacer un hipotecado antes de resignarse.
El dato
El euríbor a 12 meses, la referencia de la inmensa mayoría de las hipotecas variables en España, ha pasado agosto por encima del 2,9 %. Según los seguimientos diarios del mercado, el valor diario del 20 de agosto se situó en el 2,977 % y la media mensual provisional en el 2,931 %, con el mes encaminado a cerrar entre el 2,92 % y el 2,94 %. El dato oficial lo publica el Banco de España en los primeros días de septiembre.
La comparación que importa es la interanual, porque es la que se aplica en la revisión de la hipoteca:
- Agosto de 2025: media del 2,114 %.
- Julio de 2026: 2,855 % (último dato oficial publicado en el BOE).
- Agosto de 2026: en torno al 2,93 %, es decir, unos 0,82 puntos más que hace un año.
Cuánto sube la cuota
El efecto depende del capital pendiente, del plazo que queda y del diferencial de cada hipoteca, pero el orden de magnitud es claro. Para una hipoteca de 150.000 euros a 25 años con un diferencial del 1 % que se revise con el euríbor de agosto, la cuota pasa de unos 845 euros a unos 909 euros al mes: alrededor de 65 euros más cada mes, unos 775 euros al año. En préstamos mayores, el sobrecoste anual supera con facilidad los 1.500 euros.
Quien tenga la revisión anual en los próximos meses notará el cambio en la primera cuota posterior a la revisión. Quien la tenga semestral ya habrá visto una parte de la subida en la revisión anterior.
Por qué sube
El euríbor anticipa lo que el mercado espera de los tipos oficiales del Banco Central Europeo. Tras el ciclo de bajadas de 2024 y 2025, el mercado ha ido descontando que los tipos se mantendrán altos durante más tiempo del previsto, y el euríbor ha ido recuperando terreno a lo largo de 2026. No es una subida brusca como la de 2022, sino un desplazamiento gradual de las expectativas, y por eso pasa más desapercibida hasta que llega la carta del banco con la nueva cuota.
Qué puede hacer el hipotecado
La subida del índice no se puede evitar, pero la cuota sí se puede trabajar. Las opciones, de menor a mayor alcance:
- Revisar las bonificaciones. Muchos diferenciales dependen de productos vinculados (nómina, seguros, tarjetas). Comprobar que se cumplen todas las condiciones evita pagar un diferencial más alto del pactado.
- Amortizar anticipadamente si hay ahorro disponible, eligiendo entre reducir cuota o reducir plazo según la situación de cada familia.
- Novación con el propio banco: renegociar el diferencial o pasar a un tipo fijo o mixto. Los bancos compiten hoy con fuerza por retener clientes con buen historial de pago.
- Subrogación a otra entidad: llevarse la hipoteca a un banco que ofrezca mejores condiciones. La Ley 5/2019 limita las comisiones que puede cobrar el banco de origen y el proceso es más ágil que hace unos años.
Aquí es donde un intermediario de crédito inmobiliario aporta más valor: conoce las condiciones que las entidades están dispuestas a mejorar en cada momento, compara alternativas reales y acompaña la negociación. Conviene recordar que los honorarios de un intermediario se pactan por escrito y antes de empezar, como exige la ley, y que cualquier consumidor puede comprobar si su broker está inscrito en el Banco de España en el verificador gratuito de ANICI.
La lectura de ANICI
Un euríbor por encima del 2,9 % no es una emergencia, pero sí un recordatorio: la hipoteca no es un contrato que se firma y se olvida. Revisarla cada vez que cambia el mercado, con información y con un profesional registrado al lado, es la diferencia entre asumir la subida y decidir qué hacer con ella.
Fuentes: seguimiento diario del euríbor en Euribordiario, Rankia y HelpMyCash; datos oficiales mensuales, Banco de España. Los cálculos de cuota son orientativos.
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